Fue un gesto cargado de intención pero habrá que ver si eso alumbra una nueva política. La foto que Guillermo Francos subió en su red social saludándose con Mauricio Macri tiene sentido hacia afuera y hacia adentro del Gobierno. La reconstrucción de la relación con el ex presidente, ninguneado desde el inicio por Karina Milei y Santiago Caputo, en una coincidencia de difícil repetición, es un curso de acción después de las consecuencias del golpazo electoral del 7 de septiembre que los llevó hasta las fauces del abismo.
Como tarea, la recuperación del “voto blando” que ungió a Milei en la segunda vuelta electoral es una tarea difícil que implica una reconversión después de torpezas de amateurs. El arte de la política no es para improvisados ni para soberbios. Luis Caputo, el ministro de las frases célebres, se subió a la euforia que inicialmente embarga a los que se salvaron por un pelo del desastre, y anunció que se involucrará en la política, que antes no hacía. No se sabe si eso será lo mejor para los planes de restaurar la confianza, en la “nueva era” que anunció el ministro, aferrado a la línea de vida que le tiró la Casa Blanca. Esa “nueva era” puede significar que varios de los que hoy están en el Gobierno dejen de estarlo luego de las elecciones de octubre.
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Guillermo Francos habló de su foto con Mauricio Macri.
Macri -y la relación con el PRO- es quizás el mejor ejemplo de los errores políticos cometidos hasta que la realidad golpeó la puerta, perdieron la elección y Donald Trump dio la orden de rescatar a su amigo acorralado.
La predisposición a incluir ahora lo que antes se descartaba no depende solo del gobierno sino también de la opinión y condiciones que pongan los potenciales aliados. Porque Macri también ahora tiene genuinas dudas en el significado de la colaboración.
El mensaje hacia adentro del Gobierno de aquella foto sería una muestra de que Milei está de acuerdo con recomponer con Macri, que Francos está hoy en el círculo áulico del poder y que trata -y muchas veces no lo consigue- imprimir moderación a la política agresiva que ha caracterizado a esta administración. Ese camino directo al Presidente del jefe de Gabinete puede haber despertado celos internos en medio de una puja que está lejos de haber terminado y que seguramente se dirimirá después del 26 de octubre, cuando se cuenten los votos y la cantidad de diputados y senadores que consiguió La Libertad Avanza.
Ilustración: Agustín Sciammarella.Ilustración: Agustín Sciammarella.
No es un secreto que hubo un ofrecimiento concreto al ex vicepresidente Carlos Ruckauf para incorporarse al Gabinete y es sintomático, por muchas razones, que Francos haya conseguido que Lisandro Catalán, de su equipo, sea ascendido como ministro del Interior, desbaratando otras operaciones. La pugna interna dejó claro que Karina es inmovible y que esas fuerzas desatadas de la interna buscan otros espacios.
No se sabe si todos los libertarios comprendieron que este enorme respaldo de Donald Trump no se repetirá y que su magnitud mide, también, el fracaso de una política. Si se hubiera acertado, el “mejor gobierno del mundo”, como le gusta autoelogiarse a Milei, no hubiera estado en la zozobra que estaba el fin de semana anterior al anuncio de Scott Bassent. Anuncio que, en parte, es como una intervención al Ministerio de Economía. Hay fuentes que sostienen que el silencio norteamericano en esas horas precipitó el arancel cero para el agro para conseguir desesperadamente oxígeno. La euforia pasó a la bronca en 72 horas y habrá que ver cómo pega ese estado de ánimo en las provincias productoras a la hora de votar: Córdoba, Santa Fe y la provincia de Buenos Aires, por ejemplo. Al Gobierno lo que le importaba era conseguir los US$ 7.000 millones. Y lo logró.
Quien sí tuvo en cuenta el ánimo de sus votantes fue el gobierno de Trump ante la protesta de sus agricultores, base del trumpismo, que se quejaron por la ayuda de la Casa Blanca a sus competidores en el mercado de la soja. El propio Bessent se encargó de ordenarle a los argentinos que el jubileo del arancel cero debía acabarse de inmediato. Decisión que se basó en el “interés nacional” de EE.UU.
Los productores aquí -y una buena parte de la oposición- desempolvaron la ley Martínez Raymonda (26351), sancionada durante el mandato de Néstor Kirchner, según la cual las cerealeras deben demostrar que tenían comprado de antemano los granos y no simplemente declaraciones juradas, para impugnar que unos pocos se hayan llevado mucho, con seguro de cambio incluido. Discusiones pos facto como la que se planteará en el Congreso con respecto a la ayuda americana.
Por cierto, el gesto de la Casa Blanca para Milei fue tan generoso que se lo compara con el socorro de Bill Clinton a México, cuando el Efecto Tequila hacía temblar los mercados y entraba en vigencia el Tratado de Libre Comercio. Argentina no es México para los EE.UU. pero Milei es para Trump un símbolo de su cruzada y un aliado de una fidelidad inoxidable.
Es también para Milei un compromiso político y una exigencia de cambios, como la reclamada flotación del dólar, para afrontar los dos años por venir. En la negociación de semejante apoyo se menciona a los Caputo, sobre todo a Santiago, y mucho menos a la diplomacia de Gerardo Werthein en esta crucial gestión.
Argentina ya tuvo otros momentos de gran aproximación a Washington. Las recordadas “relaciones carnales” de Guido Di Tella en la gestión de Menem y, antes, la vinculación de la dictadura con Ronald Reagan, que incluyó la participación clandestina de militares argentinos en América Central, luego de la caída de Anastasio Somoza, aventura que se interrumpió en 1982 con el desembarco en las Malvinas y la guerra con Gran Bretaña. Estados Unidos, entonces, se puso del lado de Londres.
Parte del peronismo rechazó la ayuda americana tratando de explotar una reacción de la retórica nacionalista. Están sorprendidos de la magnitud del oxígeno que ha recibido un gobierno que calificaban de agónico y deben recalibrar la estrategia, aunque sospechan que el respaldo dinerario se verá cuando se libere el dólar luego de la elección, hecho que dan como seguro. Las encuestas, de una campaña por ahora bastante dispersa, mantienen arriba al justicialismo en la provincia de Buenos Aires y, se entusiasman, verifican una caída de La Libertad Avanza en centros urbanos importantes. Esta caída es una combinación del cansancio de la sociedad por el efecto de esta política sobre sus ingresos, por el estilo agresivo del mileísmo y por las denuncias de corrupción, que han tenido un impacto mucho mayor al admitido.
El alivio que consiguió Milei no soluciona los problemas que enfrenta si no toma conciencia que este cheque no se repetirá. Las reformas exigidas exigen otro tipo de coalición. Se menciona al brigadier Xavier Isaac (jefe de la Fuerza Aérea) como ministro de Defensa; a Guillermo Montenegro, en Justicia; y también a Sturzenegger, siempre listo. La gran duda es si se van a aferrar a aquella famosa frase de Giusseppe Tomasi di Lampedusa en su famosa novela “El Gatopardo”. Lampedusa le hizo decir a uno de los personajes: “Si queremos que todo siga como está, necesitamos que todo cambie”.
Ricardo Kirschbaum
CLARIN